viernes, agosto 31, 2012

Alto Vuela



No puse en duda tus afectos ni la validez de lo que sientes, o me hiciste ver y creer.

¿Crees que no admiro –y agradezco- lo que hiciste por mí?

Tu sinceridad sobrepasa a la mía, en algunos sentidos.

Eres más grande y valiente que otros que, bajo cualquier máscara institucional o social ocultan otras realidades; pero yo no soy de quienes comparte a nadie que quiera como a ti te quise; aunque sé que te quiero y puedo quedarme CON MIS EMOCIONES todo el tiempo que yo quiera, sin esperar una llamada, un escrito ¡ni la esperanza! que me reservo…

Hace 25 años me enamoré de esta forma (pero a ella la hice mía, y fue mía) (y yo con ella).

Era una carajita de 16 y yo sólo 9 más que ella. De ese amor, por reconocimiento a lo que sé la quise, pude quitarme la vida; cuando ella tomó otras acciones, otras actitudes, y fue lícita y valedera su decisión… ¿Cómo podría volar contigo, si sé que tienes otros pretendientes, con mejores opciones?

Quizá yo no vuele y miré muy alto.

Quizá sólo me arrastro como gusano, pero, cuando tocaste esta tierra, compartí gratos momentos contigo y ¡cómo sé que vuela! (te llevaste un no sé qué de mí) (para siempre).

Agradezco (a Dios) que sigo con vida; porque, aunque aquel amor de 25 años no se casó conmigo, la sigo queriendo de otro modo y a ti, mujer alada, te amaré tanto, que no importa si me elevo 2 cm del suelo para decirte, con insistencia “te amo” y sigue tu camino.

Ella se convirtió, a religión de Dios ¡Cambió! Vivió y murió; pero no tengo una jaula de oro –para nadie- sino la religión de mi amor, sólo para dos ¡y nadie más! (Nadie más).

¡Vete! ¡Elévate!

Y, aunque vueles tan alto -como a la luna- siempre extenderé mis ojos para mirarte y admirar: La razón prevalece, y agradecido estoy.

No me debes nada. No te estoy en deuda.

¡Vuela!

Que yo me arrastro en la dignidad de gusano… Soy de la tierra, de la nada o para nadie: No tengo ciertas opciones ¿Miserable de mí? ¡Hay otros peores! Y sé del dolor de las preferencias, de no contar, de no saber, de no tener ¡no somos únicos! (y hay casos que se resuelven).

¿Dices que vuelas? ¡Yo no!
(y subí un escalón, y caí de una altura que partió mi corazón) (mucho tiempo te amaré).

A.T.

P.S. Repito: “Correré la batalla de mi guerra interior; porque no sé -ni sabré- del amor que se junta un solo día y, mañana, se dice adiós, como negando un encuentro de dos”… mundos distintos”.

miércoles, agosto 29, 2012

I only made ONE call (Ref. "Bridges of Madison")

But chances are that I do not die UP to that day.
So I´ll keep on calling YOU.

No matter you hide, no matter you pretend to be gone or changing your precious name, Carol! Know that I  have loved you.  And I pretend to deny you...

You know why I left it, and certainly not behind. This is pulling me up, far, and I hope -if God makes it possible- to be near you, again, forever, because I have liked you (and you have no idea).

To Carol Idrogo, in Ccs, very close to La Urbina (just to avoid being lost)

jueves, agosto 23, 2012

Decepción Leve

La decepción duele, sin embargo, deberíamos ser agradecidos (as): ¿Cuántos años o cosas se habrían perdido si no supiésemos esa verdad que nos hiere? ¿Cuántos planes y vivencias habrían fracasado si, toda esa confianza, jamás se hubiera zafado de quien nos maltrata, nos desilusiona, tras un desengaño?

¡Prefiero ser agradecido! Prefiero vivir lo que vivo y, al final, DEJARÉ DE VIVIR...

He amado un par de cosas, más valiosas que toda mi vida y, si el compromiso formal no existe (el de la exclusividad emocional, sexual, incluso espiritual), si no llego a tener los medios económicos (que hoy no tengo) y los medios materiales humanos que sustenten –cualquiera de mis sueños- prefiero no seguir, y no volveré a desengañarme ni a ilusionar...

Hay un punto del COMPROMISO que no tiene que atar, pero sí comprometerme en responsabilidades (morales, espirituales)... No estoy a la altura de ser responsable, pero sí deseo hallar a la persona a quien pueda confiar toda  mi exclusividad: Emocional, afectiva, sexual y espiritual.


P.S.

¡Ella existe! Pero no sabe que existo... (y la seguiré esperando, si Dios me ha puesto esa tarea).


I have loved you


I don´t know how an angel
could miss a girl like you,
up to it came the moment
I set my face on you.

I thought it would be hard
to find you where you´ve been.
I knew you broke my heart
We can´t go on as team.

I wish there´d be the notion
I could predict some hearts.
I´m called to be an angel
to work on it it´s hard.

I will not ever touch you
wondering where you´ll be;
´cos I would have loved you,
unless you marry me.

I don´t know how an angel
could kiss a girl like you,
up to it came the moment
I kissed your face with you.

It wasn´t for no reason,
I was in love for you!
But I felt that cheating
could break my heart in two.

I thank you for those moments
we shared to be and woo.
But here I have my pieces
my heart is torn in two.

I kept it as a secret.
You´ll leave, someday
It´s true!

You can call me a runner.
A hermit! That won´t do.
And here I am in pieces
torn pieces that won´t woo.

I do not need a moment,
I need a girl like you.
You´ve said you would be leaving
and  I believed in you.

You´ve said:
I don´t want to hurt you
I´m free
(and that´s not true)

It was a loving reason,
I fell in love for you!
But I thought that cheating
could break my heart in two.

I need not simple moments
I need a LOVE like you.
You´ve said you would be leaving
and  I believed in you.

I´ve met you through your writings,
those days of pains and clues.
You fed me with emotions,
I start to know your truth.

Some were easy readings.
I cling to know you through.
At last I got this feeling
the dearest love I could.

I know I won´t touch you.
I mean it, that´s my truth.
I wonder why this feeling.
It´s real! I have loved you.

I thought it would be hard
to love you where you´ve been.
I know you broke my heart.
We can´t go on as team.

I wish I had the motion
to predict your heart.
I´m called to be an angel
to work on it it´s hard.

And being like an angel
How could I please you?
True love won´t work for moments
I´m kissed... I´ll marry you?

If it´s not such a commitment
there´s nothing we could do
´cause LOVE it´s not just feelings
It´s bigger than to woo.

It´s not unsafe unreason,
It´s me! I have loved you!
But  I felt that cheating
could break my heart in two.

I say my love is loyal
There ´s nothing I could do.
We both think it differently
I need someone like you.

Loving you is so easy,
Your love has made me live.
You´ve said you would be leaving
and that´s why I should leave.

I thought this would be endless.
You warned me with your words.
I just don´t want to hurt you”.
We lived separated worlds.

The kindness of your truth
has set my life so free.
That here no man or angel
would find such way to live.

I know I´m not an angel
but I won´t be alone.
What´d happen when you leave me?
We both do not belong.

At last I got this feeling,
the dearest love I could.
I cannot find an angel
Because I have loved you!


Antonio Toro                    August 19, 2012        

P.S.
My freedom so that I have the right to think of you and sign your name, Carol (unless you ask me to delete it from these memories).

El Mañana


Anoche, por estas cosas que me pasan, tuve una charla amena con una japonesa en Japón. Tomé el B.B. de mi hermano Aby y respondí a una llamada, en su lugar y, siendo que no tengo contacto con nadie en esa zona, pues, esa chica me ofreció su amistad, tal cual yo ofrecí la mía: Un estrechón de manos intercultural.
Ella es budista. Tiene gran interés en aprender o conocer de nuestra cultura y, similarmente, me corresponde a mí tomar de los valores que tienen más de un milenio favoreciendo otras latitudes en el lejano oriente…
Su inglés es perfecto. De hecho, entre torpeza y sorpresa, di traspiés con el mío, pero nos entendimos y nos acercaremos (Si Dios quiere). No obstante, como le comenté a mi hermano: “¡Es increíble! Ella tiene su religión y no tiene prejuicios para acercarse a otras gentes y culturas. Los cristianos, pseudo ortodoxos, ni siquiera se acercan a los de su misma raza ni a su mismo idioma…
Lo que más me gustó, y lo hice a propósito, fue reconfirmar que ella estaba (está) en Japón. Aquí era algo más de las 8 pm del viernes (Ago 17, 2012) y allá un nuevo día sábado. ¿Por qué olvidamos que, cuando aquí estamos en el pasado, en otro lado nace el futuro? Si aquí estamos en el hoy (nuestro presente) otros viven nuestro mañana.
No tengo problemas en vivir mi presente. No me parece difícil convivir con el hoy, a menos que el mañana se contente con la incertidumbre o se abandone en el pasado.
Wow!
No lo había entendido, aunque no es gran cosa. En la tierra, durante 24 horas, tenemos dos cosas:
·         El Presente y
·         El Pasado
Si uno quiere verlo de otro modo, tenemos siempre al PRESENTE o al pasado; ya que, si lo veo de otro modo, el futuro que otros viven (como ella en Japón) es mi pasado en este hoy (especialmente si creo que un modelo comunista puede darme las garantías económicas que no tengo, mientras las nuevas burocracias se enriquecen ¡sean del partido que sean!).
El mañana no puede estar en la monarquía de hombres y mujeres que corrompemos y somos corruptibles; pero el “pasado” se esmera en buscar y reproducir los errores que sólo fueron útiles a pocos.
El futuro es mi hoy, tanto como quienes se levantan primero y comienzan a luchar por cada una de sus cosas.
¿Qué haría apegado a un sueño si no despierto para realizarlo?
¿Qué gano involucrándome en afectos, cosas o personas que no asumen el compromiso del mañana, comenzando desde hoy?
Mi mañana es mi presente.
El pasado ya no existe y, aunque guarde algunas fotos, aunque tenga el disfrute de docenas de recuerdos, no puedo vivir en el ayer ni podré disfrutarlo o aprender suficiente.

A.T.          (Ago 18, 2012  8 am)

Post-datado

Hoy, al ver tus fotos, tengo el consuelo y la certeza
de que eres un sueño hecho realidad.
Tengo la evidencia de que otros te habrán visto,
pero posaste para mí y fui yo quien te tocó.

No necesito referencias de segunda mano
ni el testimonio mudo de otros dedos.
Te ví! Te respiré… Estuve allí!

Hoy, al ver tu cara, me siento contigo
(como ayer).
Te miro, te recuerdo… y me disfruto
(viví mi día, con el regalo y la postdata).

Certeza, porque sé que habrá una marcha.
Consuelo, porque –mirándote a solas- sabré
que estás conmigo (y no soy sólo yo).

¡Tus fotos hablan conmigo!
Es un diálogo mudo, pero cálido.
Te miro en baja “calidad”, pero
con alta definición: ¿Cómo negarme? ¿Cómo negarte?

Imágenes mudas que no ensordecen
Sabor de labiales que, siendo ido,
tengo ese gusto, y nada puedo negar o refutar.

¡Te miro! Cuando tú me veías.
Me felicito, cuando tú me abrazabas.
Y ya no es el ego, ni el deseo, quienes me dicen.
Son tus ojos –esa mirada- quien me bendice.

¡Testigos de primera mano!
Imágenes de primera y buena fuente.
¿Cómo lo registro? ¿Cómo te documento?
Estás allí,
y yo aquí.

Cuando tú me veías, yo te admiraba.
Cuando tomaba la foto, vivías tu vida,
dando algo a la mía (todavía te tengo).

¡Testigos oculares!
Amigos mudos,
que tanto pueden decirnos sin hablar.

El tiempo y el espacio se detienen
en una imagen, tantos momentos.
¿Y qué es el hombre, admirando recuerdos?
Sólo otra foto, negando al olvido ido.
Tengo la certeza de que, al mirarte,
Yo estaba allí (no otro, nadie más).

Tengo las pruebas, refutables quizá,
de que por unos minutos fui tuyo,
como tú fuiste mía: ¿Y nunca jamás?

Te admiraba
Me mirabas
¿Estuvimos solos?
¿Fue sólo mi sueño?

Sea lo que sea, negado ese nombre,
tu regalo postdatado es bien recibido.
Esté donde esté, vayas a donde vayas
-lo que me diste- es mío (tanto como tuyo).

¿Qué decir de tus lágrimas?
Ese sabor peculiar, la sensación de tu piel.
Tu llanto, lo dulce y salado que soltaste…

Nunca bebí una lágrima (que recuerde)
Pero quise ser todo y tuyo.
Tu mejilla, acidulada por ese llanto,
Al momento conmovió el mío:
¿Era dicha?
¿Otra tristeza?

Mas, fuere lo que fuere, tus fluidos están en mí.
Mis labios fueron tuyos,
mis besos fueron caricias.
Y tus lágrimas se hicieron mías,
ocultando mi lamento reprimido.

Contigo nado, en tus entrañas.
Conmigo vas, casi en mis vísceras:
Un beso roba el alma,
O te devuelve todo en la vida.

A.T.
Agosto 16, 2012  (Parque del Este. 5 pm)

Un sueño



Es una realidad que adormila, pero no me adormece.
Es algo nuevo -y si no lo fuere- es tan distinto que,
conociéndolo, es novedad.

No me apago. No me apego.  No estoy dormido.
Quizá embelesado, pero no durmiendo...
Es un sueño nuevo, aunque viejo.

¿Estoy dormido?  ¿Me induces sueños?
Pero estoy despierto, adormilado en tus brazos.

¿Qué son estos lazos?
No hay peso de cadenas.
¿Qué hago en tus brazos?
¿Eres consuelo, u otra pena?

Y sé que hoy te puedes ir cuando te vayas.
No tengo nada ni la intención de retenerte.

Te irás, porque te irás.
No me perteneces ni te pertenezco:
Para aquellos que sólo sueñan,
el mañana nunca existe.

A.T.           Agosto 17,  de 2012



Helado

Helado

Hoy es ese primer viernes de transiciones... El metro atiborrado de gente y la operación es más tardía de lo acostumbrada. La espera hace que muchos chasqueen sus dientes, ya molestos, y no puedo sentirme menos, ante esta ineptitud recurrente.

El periplo no es a solas y, pese a la multitud que me rodea, sólo desearía estarme quieto con esos seres queridos, cuya presencia no resiento ni me acaloran en otras esperas.

Con dificultad avanzamos 2 estaciones y, ante indecible lentitud, aborté el plan “A” e inventé el plan “B”: Comer helados en otro destino.

La idea originaria se hizo en otro lugar, pero el ambiente ya me era familiar con memorias gratas, sensaciones febriles y largas charlas amenas...

Hoy fue un viernes peculiar.
Mi faena fue interrumpida por el deseo ajeno, y no soy de los que salga o me rodee de mucha gente, pero hoy tuve que transitar -como otro igual- el derrotero de la aparente mayoría. 

Por un instante pensé: “¿Es este el día más importante de la semana?” “¿Trabajamos, en esencia, para el disfrute de todo esto?

Con sinceridad, mi respuesta es como la de todos, soy como cualquiera pero ¿haría yo como ellos?

Luego, interiormente, razonaba conmigo: “¿Cuál es el día más importante de la semana?  ¿Qué lo hace diferente, por encima de cualquier otro?

Algunas cosas, pensadas en frío, son interrumpidas por la importunidad del azar y, cuando suceden, algunas ideas se pierden...

Ya caminaba por una acera congestionada de transeúntes y largas colas de gentes.

Salté de un lado hacia el otro -varias veces- para evadir el estorbo o no ser causa de molestias y, llegados al sitio, era como entrar a una casa vacía que me era familiar, pero sin esos lazos de afecto, privado de las horas caminadas, olvidado en el tiempo conversado...

Mi paso era como de trote.

Antes era espaciado y acolchonado por la compañía del placer, la dicha de cada encuentro, el deseo de que el tiempo se desvaneciese o lo detuviera; pero la actitud de mi hija me desanimó un poco, pues, aunque no acostumbro pasear mucho con ella, su evidente doblez me decepcionó: No por sentirme rechazado, no por entender lo comprensible; sino que yo no lo hice eso a su edad, y no creo lo haga con los míos. ¡Repito! Entiendo lo que afecta a su edad (no me resiento, sino que me sorprendo).

Yo deseaba un helado suizo, pero la congestión del anochecer temprano me robada ese disfrute, a causa de la espera y por la inactividad de la incertidumbre.

Si tomábamos otra vía, no tenía forma de confirmar llegaríamos a tiempo, para evitar otro cierre: Me pasó a mí -yendo de camino- con alguien que hoy con apegos extraño.

Caminamos un poco ese centro comercial. Al subir por las escaleras mecánicas, intenté abrazarla o tomarla del brazo (como suelo hacerlo) pero mi hija se incomodó más que de costumbre. Mi sorpresa se tornó un breve desagrado, pues, en la intimidad familiar de su casa, mi hija me consiente y hasta me tira todo su peso encima, y tengo que lidiar para sacudírmela; así que me sorprendió su actuación, más que mi paterna reacción (me arreché, pues).

Luego del refresco y los helados, ella pretendía que le diera una comida…

-¿Comida? –le dije- Yo te invité a comer helados y estás bien loca si crees que voy a gastar más de lo que tengo, y menos cuando me rechazas un simple abrazo o el darme la mano para guardarte, al momento de cruzar la calle.

Por respuesta, me dijo “pichirre” (puedo morir con ese “sufrimiento”) ¡Ja! ¡Ja! Pero prefiero que mi hija sea coherente con la razón y que no viva de apariencias ¿Me creerían si les digo que, al pasar por las tiendas de celulares, ella casi me abrazaba para que viera los modelos de Blackberrys que desearía yo le comprara?

¡Qué balls!

En 1er lugar, yo no gano para darme ese LUJO.
Luego, ella misma no cuida bien las cosas que tiene.
Tres, todavía no sabe cuidarse de lo que hace o lo que dice (ni cómo actúa cuando ve a un chico de su agrado).
Cuarto, ¿cómo puede un viejo pichirre exponerla a los riesgos de los ladrones o de gente malas mañas? (anoche, en la camioneta que venía con la dama que me encanta, prácticamente hubo un robo, pero no se llevaron los celulares… ¡Gracias a Dios!)

En casa de la abuela, mientras yo escribía,  no cesaba de tenderme sus brazos y echar todo su peso sobre mi cuello. De hecho, hasta quería jugarse con sus chiquillerías, y sólo hago este reporte para que ella lo lea y lo medite (¿cuando sea más grande?) pues, aunque no la reproche ni la difamo, lo que quiero es que ella sepa que eso LE PASA A PADRES y MADRES y, para el día que eso LE SUCEDA (a ella), sepa que niños y niñas viven o hacen “sufrir” un momento como éste a sus seres queridos: No es que dejen de quererlos, sino que MANEJAN MAL SUS PRIORIDADES EMOCIONALES y, queriendo ser aceptas por quienes las ven (o codician) se desenfocan de LAS FAMILIAS y se exponen –como Caperucita Roja- a las fauces de cualquier profanador de cunas, cualquier viejo verde, y más si se alejan de los lazos parentales.

Preciosa hija mía, te voy a querer siempre, aunque –quizá- algunas veces no sepas comprenderme.
Serás mujer, serás madre; pero nunca dejarás de ser mi única y verdadera hija (y trata de controlarte. No te dejes confundir por esas pueriles hormonas).

A.T. 

Lecciones



Ya casi no me queda tiempo.

NO es que quiera prolongarlo otro minuto pero, si te he fallado, explícame mejor cuál es la lección a aprender.
NO he sido íntegro, no he sido completo, no negaré mi pereza ni mis faltas negligentes, pero ¿En qué te he fallado?

Si la lección más grande es el amor, no puedo jactarme de algún progreso; si esta escuela es para optar al título de la eternidad, te confieso, ¡no tengo interés!

¿No vez que, tampoco esta vez, quedará algo entre mis manos?

Puedo hacerte una breve lista de nombres.

Puedo recordar, en la asignatura del amor, algunos nombres, algunas lecciones y, si algo dejé en sus notas –esos apuntes que hoy reescribo- ¡pregúntale a ellas!

He sido tan egoísta, visceralmente falto, y no sé qué quieres enseñarme ¡Sácame de la carrera!

Si van a repetirme, las mismas materias que cursé cuando vino Mónica de Colombia, no quiero repetir… ¿Año tras año? ¡No quiero ser el decano!

No sé cómo decirte ¿Hasta qué punto somos culpables e inocentes?

No quiero vivir un día a la vez.

Sin embargo, la vida misma me muestra que no puedo comer para mañana y que mis necesidades se alimentan día a día.

¡Gracias x Carol! (pero sólo tú sabes el resto)

Podría decir un cúmulo de cosas que tengo apuntadas en mis notas, en mis cuadernos; pero eres tú quien me retiene las palabras, una vez que otras pienso. Muchas veces, docenas de veces, mis pensamientos no son traducidos con las palabras de mis emociones, y tengo que pensar que, por alguna razón, tú eres quien me limita, para que yo te obedezca: No tengo otra opción (pero no quiero la eternidad, y menos cuando no me pertenece).

¿Será la misma escuela?
¿Debo aceptar cada cambio?
¿Cuáles son las nuevas reglas?

Hoy, pese a mi deseo, debo irme a trabajar. No me desagrada lo que hago, la suficiencia que gano y LO DEBO TODO A TI (imposible que lo desmienta o te niegue); sin embargo, no es suficiente para una mujer y menos para mantener mi familia (no me quejo, sólo te lo comento).

Aunque quiero tratar de atrapar esas palabras en las que hace un rato te pensaba ¡Dios! ¿Por qué no me las dejas escribir? Si sabes que mi pensamiento es claro, pero las palabras engorrosas.

Hoy saldré con esa mujer (tú sabes todo).

La lección es no hacer daño (ni permitirme que me lo hagan). ¿No es ella la mejor condiscípula que he tenido? Sin embargo, no es mía, no parece de las tuyas y, si algo cambiará, está lejos de mis manos.

¡Nadie como ella!

Si las hay mejores, no tengo referencias y, en todo caso, mi tiempo se agota (lo tengo claro, aunque no todo).

De no existir lo que miro como un tropiezo ¿qué lecciones me pondrías? A veces, me siento como tu hijo, tentado en el desierto ¿Cuántas veces me pasará lo mismo?

Fallé con Mónica, pequé con Elizabeth… Hoy ya sé en qué no fallaré.

Si comenzara aquella lista, debería clasificarla ¿Sería parte de la currícula?

Las que amé, las que me amaron, las que engañé, las que me traicionaron… pero he sido yo el que he amado menos y traicionado más.

Si tuviera que sub-clasificarlas, en la asignatura del amor, tendría que hacer los archivos para el desengaño, la mentira, pero ¿cuántas veces he sido feliz o he dado esa felicidad a alguien?

¿Por eso soy tu alumno repitiente? ¿Por esto no me sacas de la carrera?
Okey!

No tengo modos ni medios para fugarme de esta escuela.

He sido indisciplinado, perezoso, tramposo… ¡Tú lo sabes! ¿Qué de bueno puedo añadir? (Lo sabes tú, no yo).

Sin embargo, mi condiscípula se va (y mi corazón se rompió con la verdad, junto a otras verdades y realidades).

¿Qué quieres conmigo, Dios?

Me parece que, tu mundo, no es un bran mal de personas y, aunque lo sea, este precio de vivir es muy elevado: Yo pago, el mío caro, y no me parece que tenga una ganancia (aunque no todo es pérdida).

¡Desconéctame!

¡Apágame!

Me queda tan poco tiempo, que no quiero salir a la calle y lidiar con la inconciencia ajena o cualquier necedad mía.

Sácame de esta vida y termina ya mi carrera, que no quiero otra lección si no puedo quedármela el tiempo que yo quiera o que pueda.

II

Estoy en un predicamento: O hablo a solas contigo o me marcho a trabajar (parece que nuestra charla será en privado).

No es que así yo lo quiera, pero dependo del dinero para cada salida o cada encuentro ¿Nadie lo sabría? ¿Tan ingenuos somos todos, en esta vida?

¡Ella es lo mejor que me ha pasado! (Te lo agradezco a ti y a ella) (no es un secreto) pero ya sabes qué cosas –a ti- te reclamaría: ¿Dónde está la que fue pensada para mí? ¿Busco yo la solución a mis tantos problemas?

¡Tú eres el maestro!

No estoy aquí, en el curso de la vida, por voluntad propia (y sabes cuántas veces he renunciado, y del modo en que ello ha sido).

No estoy aquí por que yo quiera, pero la necesidad del dinero –lo poco comprado- me sirve a otros apetitos y ¿de qué me sirven si un amor se va? (y desde luego sé que no es mía) ¡Tampoco le pertenezco! (¿Cuánto tiempo se repetirá lo mismo?).

¡¡Dios!!

No soy mejor que nadie, pero no quiero tener –por compañero- a un mundo que es de filisteos.

No quiero amar a Dalilah, no quiero enamorarme de Eva pero, antes de que me vaya, ¿no hay una simple cristiana pura?

¡Me conoces, viejo!

¿Por qué es tan difícil? (para mí, porque –para ti- nada es imposible).

Dame la satisfacción de volver a casarme. Es sencillo amar, lo difícil es mantener el COMPROMISO pero ¿a quien acudo, mi Dios? Sin ti soy menos que nada, aunque presuma ser alguno.

Esperanza de Vida vs Amor Platónico


Hace lustros, en una clase de Geografía Económica, me dieron una enseñanza que me tomó décadas saber aplicarla en otros aspectos de mi vida. En aquel entonces, quizá por naturaleza, yo era reacio a los cambios y toda suerte de evoluciones.

El profesor, basándose en la evidencia de innegables pruebas, nos dijo: “La constante es el cambio”. ¿Cambian las relaciones amistosas? ¿Las relaciones laborales? ¿Los ingresos de las casas?

En ese tiempo no teníamos mucha tecnología ni sentíamos gran necesidad de cuantificar más allá de simples cosas evidentes. La tierra cambia, las economías suben y se derrumban, lo que hoy es un vergel mañana puede ser un desierto… Hoy puedo producir, mañana ser lo contrario.

En la juventud, debido “lento” precedente de la niñez, uno suele decir que “todo es igual”. En la ciudad, creciendo como otro citadino, que a penas logra mirar hacia las estrellas y percatarse de que la luna tiene sus fases y cambios, no siempre se sabe cuando es que ésta brilla. ¡Todo cambia!

El cambio está en todo y, naturalmente, lo predecible debe acolchonarse o prevenirse, para minimizar los impactos y, lo que es impredecible, hará lo impredecible.

El auto nuevo de hoy, será un trasto mañana. El libro interesante de hoy, quizá mañana, esté lleno de amarilla telaraña polvorienta ¿Qué dejamos, qué asimos y qué abandonamos?

El botón floreciente de la juventud se abre, y los años corren en su atropellado desorden con cambios implanificables. La vida de niños cesa y la juventud, que tampoco es vivir, sino aprender, te lleva a otra etapa que –si es- tampoco es: Cambios, cambios y cambios.

No sé la opinión ajena. No podría asegurar cuál fue la meta o la búsqueda de otros semejantes, pero –este loco del teclado- pasó su vida corriendo tras arcoíris y, si halló tesoros -algo de valor- jamás tuvo la riqueza de ciertos anhelos. Si su vida iba a ser un constante cambio, siempre quiso detener la hora de la dicha, esos momentos que pensó no olvidaría y, si la eternidad podría ser otro de sus posibles, nunca pensó que ella sería plena de variantes cambios.

Ahora, mientras escribo en el teclado, esa canción de Steve Perry -“Faithfully”- se reprodujo aleatoriamente. No creo ser fanático de algunas cosas pero –justo ahora- si tuviera que trascender a otra dimensión o vida, querría morir pensado en esto que hoy siento (lo que ahora entiendo) con el afecto que en este momento abrigo; pues, el mañana siempre es incierto y, si tengo que aceptar que mi hoy cambiará (como no querría) soportaré otra fractura como la que resintió mi sentimiento, con el que me propongo “vivir” fielmente, desde antes de cumplir mis 51 años.

Imagino poder contar las veces en que ciertamente quise a alguien. Cuando niño, me parece, tengo la sensación de que sólo buscaba una cara bonita que correspondiera mis atenciones. Nunca pensé en la naturaleza del carácter de las personas, sino en función de simpatías o pareceres y, en aquella edad, apenas comenzaba a explorar sensaciones y gustos, lo que me agradaba o divertía (no es una edad para enamorarse ni enamorar) pero todos íbamos canjeando emociones por afectos.

En la adolescencia, misma que fue prolongada y tardía, no hubo ningún nombre que me haya costado olvidar. En el liceo me “empaté” con una chica llamada Monalisa, y eso se debió al consejo de algunos compañeros de clase, pues, me parece que yo estaba en esa transición de aprender más de los libros, que de este leer en las páginas de mi vida, brincando sobre nombres y años, y la única que me hizo marcar un hito referencial en mi mente fue MP.

No me permito sondear, ahora, lo que ella significó a mi vida. Admito, como referencia, que fue la relación que más me dolió sacar de mi vida; no tanto porque yo no quería desanclarla de mi mente, sino que no sabía ni supe cómo arrancarla y, de no haberme casado con mi ex esposa, no sé cuánto me habría negado a ese cambio: Si algo causó dolor –pena- es la palabra, es no haber aceptado ese cambio.

Por esos años, “Faithfully” no significaba lo mismo que hoy. En aquel entonces, la inmediatez prevalecía y sabía que yo moría (y hasta me hubiera suicidado) por negarme a su decisión (que también le dolió, en su medida).  

Antes y después de esa ruptura (un cambio) “Someday love will find you” (Steve Perry, Journey) era mi oración de esperanza. Alguna que otra vez tuve la fantasía de que volvería con MP, pero era la forma en que con mi predicamento me hallé para sublimar ese dolor, para postergar esa dicha que imaginé yo merecía. ¿Qué loco! Hasta hace poco soñaba con la idea de que alguno de mis muchachos se casaría con la hija de ella… Y con ese matrimonio, cualquier acercamiento ¿Estaría más cerca o más lejos de quien tanto amé? (o deseé), aunque perdí la certeza o la noción de lo que fue…

Una de las cosas que me desagrada, en relación a la eternidad, es la sucesión de cambios. Mentalmente rechazo y me opongo –con toda mi visceralidad- a que la eternidad sea un cambio eterno. Yo no acepto la teoría del Karma, no asimilo el cuento de que tengo que “pagar”, en la sucesión de múltiples vidas, la cantidad de cosas que hice mal: 1) En esta vida. 2) En las vidas “anteriores”. ¡Qué clase de dios sería ese? Humanamente, no quiero el mal ni el dolor para mis hijos… ¿Qué dios es ese -que enseña- a través de los dolores del alma? Además, aunque racionalmente acepto y entiendo el cristianismo judaico, ¿tan malos somos aprendiendo de lo bueno y de lo malo, para que la universidad del dolor cese? ¿Tan pequeño es Dios –el verdadero- que no sepa acercarse a Sus criaturas para enseñarles, guardarles y guiarles? (pero tengo la evidencia de la naturaleza misma, sus animales, que me dan pruebas evidentes del amor y Su forma en que NOS guía).

La esperanza de vida, luego de los 50, a menos que me maten, supone un máximo de 20 años (y sé que morí, antes de mis 51) pero los cambios son impredecibles.

¿Cuántos me quedan?

Hoy, esta madrugada, desperté.

Wow! (vaya despertar)

Para vivir, este loco que teclea, no necesita una “Odiosa Canales”, no necesita una carajita, no necesita a nadie que me recuerde a MP, sino a otra persona que esté sana, que viva y que sepa vivir con alguien como yo.

En este despertar interior (que es raro e inusual) mi amor se transmutó, se convirtió de algo bello a otro cambio al que no hallo otro nombre que amor platónico (aunque tiene muchos elementos).

Si antes (en mi adolescencia) ese apego era gonádico y visceral, hoy –éste- ya sé que no es sexual, sino sensual. Si con MP era dependiente, insosteniblemente necesario y adictivo, hoy desperté con similares afectos, pero en la correspondencia acepté el cambio de la no pertenencia, donde aquella no me pertenece y yo no podré darle mi exclusividad emocional y sexual, con la medida que pensaría propia: No eres mía, no te pertenezco (parece igual, pero no lo es).

Uff!

Es un entendimiento nuevo.

Una cosa es lo que yo sé, entiendo, y otra cosa es lo que logro traducir para dejarte estas letras.

La quiero -como a nadie- pero ella se quiere, también, con sus propias razones.

Somos tan distintos, quizá opuestos, y ya sé que debí pensar en el cambio que yo mismo no previa ni desearía (y me sorprendió con este despertar de hoy, también).

Mi corazón la reclama, con todos sus deseos, pero ella sigue el instinto de sus latidos y no será mía…

Tomo mi balanza, abro la palma de mi corazón y al pesar su nombre (con todo mi pasado) ella tiene más valor, pero menos peso en mi vida.

Puedo llorar, puedo sentir… y se va como el aliento que da aire a mi vida.

Puedo verla, casi respirarla (como en esas horas que compartimos) y no soy la mejor elección:
Amor platónico.

No es una etiqueta que vino al azar.

Viví casi un año con MP.

Mónica estuvo dos años conmigo (en Vzla) y yo 5 meses con ella (en Colombia) pero –esto- se escapa de mis referencias: Geográficas, cronológicas y afectivas. (Por eso lo registro) (No quiero olvidarte).

¿Nos hemos besado?
¿Ha habido esa intimidad?

Pero morí una madrugada, en la víspera de mis 51 y -al resucitar- ella sabía que volvería… Pero no volveré siempre (eso es un hecho, un escrito y predicado publico).

¡Cómo pudiste entrar y cambiarme tanto?

Había oído de ese amor, pero nunca lo viví (a penas lo entiendo) ¿Platónicamente?

Mañana, ese día que no quiero… ¿Te me desvanecerás? ¿Saldrás de mis poros?

No pregunto ya por tu partida, sino por la mía.

Tú eres libre y decidiste partir... ¿Yo? No estoy listo para nada. De hecho, ya no querría aprestarme, ni aparejarme a las luchas del tiempo ni a otro año, pero no tengo el control de mi vida.

¿Sabes que te amo?

Nunca fue un simple “Te quiero” y, si mentí antes así -a MP- a ti (por ti) ya no diré mentiras o verdades a medias. ¿De qué sirven? ¡Cuánta dicha traen ante la evidencia de otras verdades innegables?

Si pudiera, si fuera mi decisión, hoy querría finalmente cerrar mis ojos cantando esa canción de “Faithfully”; pero el mañana -si lo hay- tampoco es mío y, como sabemos, el amarse no es suficiente (y somos vulnerables al cambio).

¿Sabes qué no me gusta, muy en el fondo? El cambio.

No tengo modo de saber qué pasará a 5 minutos de salir de la “protección” de este techo. No hay certidumbre de lo que escriba o se haga, te llegue y lo sepas (pero he soñado contigo, incluso despierto).

A.T.      Agosto 8, 2012
Tu “Lokito”