sábado, septiembre 22, 2012

Mentirosos


La mejor amistad que uno pueda mantener con cualquier persona es aquella rica en afinidades, de forma presencial. La más profunda intimidad o relación es aquella que se desarrolla, que se arraiga y profundiza, dentro de un consenso de edificación y concesiones mutuas, con un crecimiento recíproco. En la calle, vergonzosamente estos días, no es fácil un acercamiento amistoso de ricas afinidades. Generalmente hay aprensiones, sospechas y, si uno aborda a otros, será tomado como un mendigo o una clase de vendedor ambulante: “¿Qué viene a quitarme o a pedirme?”
Pese a las opiniones en contrario, desde hace más de 5 años, he conocido a más personas por internet que las que haya tenido a medio metro. Si estuviera en la universidad, si fuera miembro regular de los servicios de una iglesia o de un trabajo convencional o habitante de un vecindario –tal vez- conocería a más personas, pero vivo en un lugar que no es un barrio, no es un edificio, y dudo me involucre en la vida de iglesias o en algo que me someta a un horario u organigrama (llevo algunos años fuera de algunas estructuras).
Mónica, la mejor compañera de vida que tuve, la conocí en internet. Otras, igual, las contacté por este medio y, en persona, nadie está dispuesto a decir: “Soy así” a menos que sea auténticamente segura y coherente con lo que dice.
Muchos de nosotros, no todos, decimos: “Odio la mentira”, pero somos buenos practicándola para provecho propio, en detrimento ajeno. ¿Cómo desarrollar una amistad bajo esa mascarada?
Si alguien, bajo ese principio –no miento- se acercase a nuestras vidas, dudo habría un voluntario rechazo; sin embargo, también somos poco consecuentes y, hay cierta dispersión de intereses nos castiga, y los mismos nos alejan o acercan.
Los niños, por su parte, son tan distintos para hacer amigos. Con esa inocencia que les caracteriza, lo primero que manifiestan es su identidad, asociándola a su nombre: “Soy fulano… ¿Cómo te llamas tú?”. (y el Ud. nuestro es una especie de hipocresía lisonjera).
Puede que compartan un par de palabras, puede que ni se presenten sus nombres hogareños, compartiendo un simple juego, otras palabras; pero sus apegos no son nuestros apegos. Hay unos que poco hablan, otros que no se apartan de la madre o, pegados al padre, discriminan y disminuyen a la madre, de modo que –lo que van a ser o ya son- se puede ver, desde niños.
El internet, también, deja ver eso (y más).
Veo pocas o muchas fotos en los perfiles de algunas personas. Otras y otros, más modernos, cuelgan sus videos y, si quieres asomarte a la vida de alguien, puedes ver el glamour de su elegancia, la moda que visten, los sitios que visitan, las cosas que hacen (y no hacen) cuando les miras en LA PANTALLA: Se muestra lo que se quiere que UNO VEA.
Hay algo que nos da “seguridad”.
Estos días pude observar algo, yendo a la montaña del Ávila.
Siempre ha sido así, pero había olvidado una lección que me ha regalado la vida, largo tiempo atrás: Lo que está exhibido en las vitrinas se vende más rápido que lo que está escondido en un rincón polvoriento de las tiendas.
Hace años, las tiendas que siempre me gustaron y en las que yo crecí, se basaban en lemas, el buen nombre y en lo que aprendieron de sus padres (los fundadores del negocio). Eso, aparentemente, ha cambiado y, sin embargo, muchos –pendejamente- siguen buscando “la marca”, pero, al creer  a LA ETIQUETA QUE ESTÁN LEYENDO, olvidan que LO QUE SE VE O LEE no representa calidad, adecuación, autenticidad ni verdad.
Un zapato o un artefacto eléctrico puede exhibir la marca de renombre, puede tener la ETIQUETA que, por convencionalismo, por fama, implica calidad, pero –la verdad- es un producto de segunda, de tercera, que –al ser usado o probado- Ud. pierde su tiempo y su dinero y, al ir a la tienda (reclamando garantía) olvida que no le dieron la factura de compra, que no leyó las condiciones de garantía y, en muchos de los casos –lo comprado- O OFRECE GARANTÍAS y, si la tiene, sólo es de pocos días y, de vaina, cubre lo que equivale a un mes. ¿No es así con las personas?
El saber del pueblo siempre nos ha dicho: “Escoba nueva barre bien” (y es verdad) pero ¿En qué basamos LA GARANTÍA? ¿En un buen nombre de renombre?
Ya sabemos que el nombre de LA FAMILIA no es garantía de que yo tenga la moral de mis progenitores, ni su calidad humana. El hecho de que yo haya tenido una excelente abuela como madre, no significa que yo sea o actúe como ella me enseñó con sus múltiples ejemplos; pero la sociedad –incluso lo que vemos en internet- es un reflejo de la sociedad de consumo: Se vende lo que se exhibe en la vitrina.
Yo me acerqué a la que fue mi esposa por la forma de sus piernas. Me acerqué a colombiana por sus piernas… Del mismo modo que había sido todo en mi patrón de vida ¿Lo corregiré?
La calidad no está en la cara bonita, en un cuerpo bonito, pero se “vende” lo que se muestra en el aparador, tanto como en la nevera de la carnicería.
La calidad no está en el renombre, en la “garantía” de la apariencia, sino en la calidad garante de cómo yo soy, de cómo tú eres. ¿Puedes creer a lo que escribo? ¡Hasta eso se copia! (y hay gente que –ni siquiera- es capaz de traducir sus sentimientos en ideas, sus palabras en hechos y ponerlas en un papel que sea su vida).
Cuando hago una compra en internet, en la medida que me sea posible, no busco la calidad del vendedor, su renombre, sino la GARANTÍA que ofrece en la factura de su producto (si lo garantizan contractualmente, lo compro). ¿Pido menos o doy menos a nivel personal?
En mi paseo por las calles, he observado, sacamos las mejores galas, las sonrisas y las alhajas… pero poco añadimos a la garantía.
Nos ponemos las mejores prendas (nos las quitamos) (también se habla con eso) pero es bien poco lo malo de lo que nos desprendemos…
Logré escuchar una interesante conversación de unas damas.
Ellas no parecen menores de 40 años y, aun así, con genuinidad, se preocupan del engaño: de no querer ser víctimas del engaño ajeno. ¡Bien! (Pero ¿nos cuidamos de no engañar a otros, también?).
En ese paseo vio de todo. Diría que la mayoría exhibía la holgura de su status, zapatos nuevos y apropiados. Bastones de aluminio nuevos y, sólo un par de personas las vi llevar más de dos.
Yo subí con una franelita de algodón vieja y, temiendo a ese calor desagradable de estos días, me puse lo mismo que usé la noche anterior, pues, según yo, iba a sudar ¿para qué llevarme lo mejor? (no tengo mucho trapo).
Ciertamente, la moda les ha influido.
Los colores eran muy vistosos. Si fuera una abeja –cualquier bicho de esos- no dudaría sentir la atracción de esos colores intensos; pero, no lo niego, se ajustan muy bien a la anatomía de los cuerpos: Yo iba a caminar, otros modelaban ¡y está bien! (la belleza levanta al sexo).
Lo que me gusta de esas salidas (todavía no hallo la explicación) es que algo nos desinhibe y no es alcohol… ¿Será la humana naturaleza en su naturaleza?
En la ciudad uno está como pujando, pendiente de los horarios y del estorbo ajeno, pero –en el camino de la vida- ¡es todo tan distinto! (como que re-encajamos).
Yo desearía estar, allí, ahora; pero tengo un compromiso (Gracias a Dios por eso: Necesito real, como cualquier citadino).
¿Cómo puede vivirse sin ese elemento de cambio transaccional? (coño) (sonó profundo).
¡No sé! Pero mientras me hundo en un par de ideas, sigo pensando en la pendejada de creer a imágenes, creer a lo que leo, versus el resultado opuesto a lo que hallo en la práctica de sus teorías: “No me gusta la mentira” pero somos grandes mentirosos.

sábado, septiembre 01, 2012

There.

There´s a possessive zeal within me

I cannot grasp to deny nor understand.
There´s  joy mingled in sound loving bonds
driving me crazy to hug, to protect or defend
my tolerance zone.

There´s a dream I´m daydreaming up to nights
while I meet you each day, at loosed time,
like if we were walking to Paradise.

I have loved you!
I have love you!

But your choice shows no kind favor
I´ve loved you! (In vain?)
And your lips fade with its flavor,
´cause distance is not my friend
to end this up as routine endeavor.

Ago 2012

viernes, agosto 31, 2012

Alto Vuela



No puse en duda tus afectos ni la validez de lo que sientes, o me hiciste ver y creer.

¿Crees que no admiro –y agradezco- lo que hiciste por mí?

Tu sinceridad sobrepasa a la mía, en algunos sentidos.

Eres más grande y valiente que otros que, bajo cualquier máscara institucional o social ocultan otras realidades; pero yo no soy de quienes comparte a nadie que quiera como a ti te quise; aunque sé que te quiero y puedo quedarme CON MIS EMOCIONES todo el tiempo que yo quiera, sin esperar una llamada, un escrito ¡ni la esperanza! que me reservo…

Hace 25 años me enamoré de esta forma (pero a ella la hice mía, y fue mía) (y yo con ella).

Era una carajita de 16 y yo sólo 9 más que ella. De ese amor, por reconocimiento a lo que sé la quise, pude quitarme la vida; cuando ella tomó otras acciones, otras actitudes, y fue lícita y valedera su decisión… ¿Cómo podría volar contigo, si sé que tienes otros pretendientes, con mejores opciones?

Quizá yo no vuele y miré muy alto.

Quizá sólo me arrastro como gusano, pero, cuando tocaste esta tierra, compartí gratos momentos contigo y ¡cómo sé que vuela! (te llevaste un no sé qué de mí) (para siempre).

Agradezco (a Dios) que sigo con vida; porque, aunque aquel amor de 25 años no se casó conmigo, la sigo queriendo de otro modo y a ti, mujer alada, te amaré tanto, que no importa si me elevo 2 cm del suelo para decirte, con insistencia “te amo” y sigue tu camino.

Ella se convirtió, a religión de Dios ¡Cambió! Vivió y murió; pero no tengo una jaula de oro –para nadie- sino la religión de mi amor, sólo para dos ¡y nadie más! (Nadie más).

¡Vete! ¡Elévate!

Y, aunque vueles tan alto -como a la luna- siempre extenderé mis ojos para mirarte y admirar: La razón prevalece, y agradecido estoy.

No me debes nada. No te estoy en deuda.

¡Vuela!

Que yo me arrastro en la dignidad de gusano… Soy de la tierra, de la nada o para nadie: No tengo ciertas opciones ¿Miserable de mí? ¡Hay otros peores! Y sé del dolor de las preferencias, de no contar, de no saber, de no tener ¡no somos únicos! (y hay casos que se resuelven).

¿Dices que vuelas? ¡Yo no!
(y subí un escalón, y caí de una altura que partió mi corazón) (mucho tiempo te amaré).

A.T.

P.S. Repito: “Correré la batalla de mi guerra interior; porque no sé -ni sabré- del amor que se junta un solo día y, mañana, se dice adiós, como negando un encuentro de dos”… mundos distintos”.

miércoles, agosto 29, 2012

I only made ONE call (Ref. "Bridges of Madison")

But chances are that I do not die UP to that day.
So I´ll keep on calling YOU.

No matter you hide, no matter you pretend to be gone or changing your precious name, Carol! Know that I  have loved you.  And I pretend to deny you...

You know why I left it, and certainly not behind. This is pulling me up, far, and I hope -if God makes it possible- to be near you, again, forever, because I have liked you (and you have no idea).

To Carol Idrogo, in Ccs, very close to La Urbina (just to avoid being lost)

jueves, agosto 23, 2012

Decepción Leve

La decepción duele, sin embargo, deberíamos ser agradecidos (as): ¿Cuántos años o cosas se habrían perdido si no supiésemos esa verdad que nos hiere? ¿Cuántos planes y vivencias habrían fracasado si, toda esa confianza, jamás se hubiera zafado de quien nos maltrata, nos desilusiona, tras un desengaño?

¡Prefiero ser agradecido! Prefiero vivir lo que vivo y, al final, DEJARÉ DE VIVIR...

He amado un par de cosas, más valiosas que toda mi vida y, si el compromiso formal no existe (el de la exclusividad emocional, sexual, incluso espiritual), si no llego a tener los medios económicos (que hoy no tengo) y los medios materiales humanos que sustenten –cualquiera de mis sueños- prefiero no seguir, y no volveré a desengañarme ni a ilusionar...

Hay un punto del COMPROMISO que no tiene que atar, pero sí comprometerme en responsabilidades (morales, espirituales)... No estoy a la altura de ser responsable, pero sí deseo hallar a la persona a quien pueda confiar toda  mi exclusividad: Emocional, afectiva, sexual y espiritual.


P.S.

¡Ella existe! Pero no sabe que existo... (y la seguiré esperando, si Dios me ha puesto esa tarea).


I have loved you


I don´t know how an angel
could miss a girl like you,
up to it came the moment
I set my face on you.

I thought it would be hard
to find you where you´ve been.
I knew you broke my heart
We can´t go on as team.

I wish there´d be the notion
I could predict some hearts.
I´m called to be an angel
to work on it it´s hard.

I will not ever touch you
wondering where you´ll be;
´cos I would have loved you,
unless you marry me.

I don´t know how an angel
could kiss a girl like you,
up to it came the moment
I kissed your face with you.

It wasn´t for no reason,
I was in love for you!
But I felt that cheating
could break my heart in two.

I thank you for those moments
we shared to be and woo.
But here I have my pieces
my heart is torn in two.

I kept it as a secret.
You´ll leave, someday
It´s true!

You can call me a runner.
A hermit! That won´t do.
And here I am in pieces
torn pieces that won´t woo.

I do not need a moment,
I need a girl like you.
You´ve said you would be leaving
and  I believed in you.

You´ve said:
I don´t want to hurt you
I´m free
(and that´s not true)

It was a loving reason,
I fell in love for you!
But I thought that cheating
could break my heart in two.

I need not simple moments
I need a LOVE like you.
You´ve said you would be leaving
and  I believed in you.

I´ve met you through your writings,
those days of pains and clues.
You fed me with emotions,
I start to know your truth.

Some were easy readings.
I cling to know you through.
At last I got this feeling
the dearest love I could.

I know I won´t touch you.
I mean it, that´s my truth.
I wonder why this feeling.
It´s real! I have loved you.

I thought it would be hard
to love you where you´ve been.
I know you broke my heart.
We can´t go on as team.

I wish I had the motion
to predict your heart.
I´m called to be an angel
to work on it it´s hard.

And being like an angel
How could I please you?
True love won´t work for moments
I´m kissed... I´ll marry you?

If it´s not such a commitment
there´s nothing we could do
´cause LOVE it´s not just feelings
It´s bigger than to woo.

It´s not unsafe unreason,
It´s me! I have loved you!
But  I felt that cheating
could break my heart in two.

I say my love is loyal
There ´s nothing I could do.
We both think it differently
I need someone like you.

Loving you is so easy,
Your love has made me live.
You´ve said you would be leaving
and that´s why I should leave.

I thought this would be endless.
You warned me with your words.
I just don´t want to hurt you”.
We lived separated worlds.

The kindness of your truth
has set my life so free.
That here no man or angel
would find such way to live.

I know I´m not an angel
but I won´t be alone.
What´d happen when you leave me?
We both do not belong.

At last I got this feeling,
the dearest love I could.
I cannot find an angel
Because I have loved you!


Antonio Toro                    August 19, 2012        

P.S.
My freedom so that I have the right to think of you and sign your name, Carol (unless you ask me to delete it from these memories).

El Mañana


Anoche, por estas cosas que me pasan, tuve una charla amena con una japonesa en Japón. Tomé el B.B. de mi hermano Aby y respondí a una llamada, en su lugar y, siendo que no tengo contacto con nadie en esa zona, pues, esa chica me ofreció su amistad, tal cual yo ofrecí la mía: Un estrechón de manos intercultural.
Ella es budista. Tiene gran interés en aprender o conocer de nuestra cultura y, similarmente, me corresponde a mí tomar de los valores que tienen más de un milenio favoreciendo otras latitudes en el lejano oriente…
Su inglés es perfecto. De hecho, entre torpeza y sorpresa, di traspiés con el mío, pero nos entendimos y nos acercaremos (Si Dios quiere). No obstante, como le comenté a mi hermano: “¡Es increíble! Ella tiene su religión y no tiene prejuicios para acercarse a otras gentes y culturas. Los cristianos, pseudo ortodoxos, ni siquiera se acercan a los de su misma raza ni a su mismo idioma…
Lo que más me gustó, y lo hice a propósito, fue reconfirmar que ella estaba (está) en Japón. Aquí era algo más de las 8 pm del viernes (Ago 17, 2012) y allá un nuevo día sábado. ¿Por qué olvidamos que, cuando aquí estamos en el pasado, en otro lado nace el futuro? Si aquí estamos en el hoy (nuestro presente) otros viven nuestro mañana.
No tengo problemas en vivir mi presente. No me parece difícil convivir con el hoy, a menos que el mañana se contente con la incertidumbre o se abandone en el pasado.
Wow!
No lo había entendido, aunque no es gran cosa. En la tierra, durante 24 horas, tenemos dos cosas:
·         El Presente y
·         El Pasado
Si uno quiere verlo de otro modo, tenemos siempre al PRESENTE o al pasado; ya que, si lo veo de otro modo, el futuro que otros viven (como ella en Japón) es mi pasado en este hoy (especialmente si creo que un modelo comunista puede darme las garantías económicas que no tengo, mientras las nuevas burocracias se enriquecen ¡sean del partido que sean!).
El mañana no puede estar en la monarquía de hombres y mujeres que corrompemos y somos corruptibles; pero el “pasado” se esmera en buscar y reproducir los errores que sólo fueron útiles a pocos.
El futuro es mi hoy, tanto como quienes se levantan primero y comienzan a luchar por cada una de sus cosas.
¿Qué haría apegado a un sueño si no despierto para realizarlo?
¿Qué gano involucrándome en afectos, cosas o personas que no asumen el compromiso del mañana, comenzando desde hoy?
Mi mañana es mi presente.
El pasado ya no existe y, aunque guarde algunas fotos, aunque tenga el disfrute de docenas de recuerdos, no puedo vivir en el ayer ni podré disfrutarlo o aprender suficiente.

A.T.          (Ago 18, 2012  8 am)

Post-datado

Hoy, al ver tus fotos, tengo el consuelo y la certeza
de que eres un sueño hecho realidad.
Tengo la evidencia de que otros te habrán visto,
pero posaste para mí y fui yo quien te tocó.

No necesito referencias de segunda mano
ni el testimonio mudo de otros dedos.
Te ví! Te respiré… Estuve allí!

Hoy, al ver tu cara, me siento contigo
(como ayer).
Te miro, te recuerdo… y me disfruto
(viví mi día, con el regalo y la postdata).

Certeza, porque sé que habrá una marcha.
Consuelo, porque –mirándote a solas- sabré
que estás conmigo (y no soy sólo yo).

¡Tus fotos hablan conmigo!
Es un diálogo mudo, pero cálido.
Te miro en baja “calidad”, pero
con alta definición: ¿Cómo negarme? ¿Cómo negarte?

Imágenes mudas que no ensordecen
Sabor de labiales que, siendo ido,
tengo ese gusto, y nada puedo negar o refutar.

¡Te miro! Cuando tú me veías.
Me felicito, cuando tú me abrazabas.
Y ya no es el ego, ni el deseo, quienes me dicen.
Son tus ojos –esa mirada- quien me bendice.

¡Testigos de primera mano!
Imágenes de primera y buena fuente.
¿Cómo lo registro? ¿Cómo te documento?
Estás allí,
y yo aquí.

Cuando tú me veías, yo te admiraba.
Cuando tomaba la foto, vivías tu vida,
dando algo a la mía (todavía te tengo).

¡Testigos oculares!
Amigos mudos,
que tanto pueden decirnos sin hablar.

El tiempo y el espacio se detienen
en una imagen, tantos momentos.
¿Y qué es el hombre, admirando recuerdos?
Sólo otra foto, negando al olvido ido.
Tengo la certeza de que, al mirarte,
Yo estaba allí (no otro, nadie más).

Tengo las pruebas, refutables quizá,
de que por unos minutos fui tuyo,
como tú fuiste mía: ¿Y nunca jamás?

Te admiraba
Me mirabas
¿Estuvimos solos?
¿Fue sólo mi sueño?

Sea lo que sea, negado ese nombre,
tu regalo postdatado es bien recibido.
Esté donde esté, vayas a donde vayas
-lo que me diste- es mío (tanto como tuyo).

¿Qué decir de tus lágrimas?
Ese sabor peculiar, la sensación de tu piel.
Tu llanto, lo dulce y salado que soltaste…

Nunca bebí una lágrima (que recuerde)
Pero quise ser todo y tuyo.
Tu mejilla, acidulada por ese llanto,
Al momento conmovió el mío:
¿Era dicha?
¿Otra tristeza?

Mas, fuere lo que fuere, tus fluidos están en mí.
Mis labios fueron tuyos,
mis besos fueron caricias.
Y tus lágrimas se hicieron mías,
ocultando mi lamento reprimido.

Contigo nado, en tus entrañas.
Conmigo vas, casi en mis vísceras:
Un beso roba el alma,
O te devuelve todo en la vida.

A.T.
Agosto 16, 2012  (Parque del Este. 5 pm)

Un sueño



Es una realidad que adormila, pero no me adormece.
Es algo nuevo -y si no lo fuere- es tan distinto que,
conociéndolo, es novedad.

No me apago. No me apego.  No estoy dormido.
Quizá embelesado, pero no durmiendo...
Es un sueño nuevo, aunque viejo.

¿Estoy dormido?  ¿Me induces sueños?
Pero estoy despierto, adormilado en tus brazos.

¿Qué son estos lazos?
No hay peso de cadenas.
¿Qué hago en tus brazos?
¿Eres consuelo, u otra pena?

Y sé que hoy te puedes ir cuando te vayas.
No tengo nada ni la intención de retenerte.

Te irás, porque te irás.
No me perteneces ni te pertenezco:
Para aquellos que sólo sueñan,
el mañana nunca existe.

A.T.           Agosto 17,  de 2012



Helado

Helado

Hoy es ese primer viernes de transiciones... El metro atiborrado de gente y la operación es más tardía de lo acostumbrada. La espera hace que muchos chasqueen sus dientes, ya molestos, y no puedo sentirme menos, ante esta ineptitud recurrente.

El periplo no es a solas y, pese a la multitud que me rodea, sólo desearía estarme quieto con esos seres queridos, cuya presencia no resiento ni me acaloran en otras esperas.

Con dificultad avanzamos 2 estaciones y, ante indecible lentitud, aborté el plan “A” e inventé el plan “B”: Comer helados en otro destino.

La idea originaria se hizo en otro lugar, pero el ambiente ya me era familiar con memorias gratas, sensaciones febriles y largas charlas amenas...

Hoy fue un viernes peculiar.
Mi faena fue interrumpida por el deseo ajeno, y no soy de los que salga o me rodee de mucha gente, pero hoy tuve que transitar -como otro igual- el derrotero de la aparente mayoría. 

Por un instante pensé: “¿Es este el día más importante de la semana?” “¿Trabajamos, en esencia, para el disfrute de todo esto?

Con sinceridad, mi respuesta es como la de todos, soy como cualquiera pero ¿haría yo como ellos?

Luego, interiormente, razonaba conmigo: “¿Cuál es el día más importante de la semana?  ¿Qué lo hace diferente, por encima de cualquier otro?

Algunas cosas, pensadas en frío, son interrumpidas por la importunidad del azar y, cuando suceden, algunas ideas se pierden...

Ya caminaba por una acera congestionada de transeúntes y largas colas de gentes.

Salté de un lado hacia el otro -varias veces- para evadir el estorbo o no ser causa de molestias y, llegados al sitio, era como entrar a una casa vacía que me era familiar, pero sin esos lazos de afecto, privado de las horas caminadas, olvidado en el tiempo conversado...

Mi paso era como de trote.

Antes era espaciado y acolchonado por la compañía del placer, la dicha de cada encuentro, el deseo de que el tiempo se desvaneciese o lo detuviera; pero la actitud de mi hija me desanimó un poco, pues, aunque no acostumbro pasear mucho con ella, su evidente doblez me decepcionó: No por sentirme rechazado, no por entender lo comprensible; sino que yo no lo hice eso a su edad, y no creo lo haga con los míos. ¡Repito! Entiendo lo que afecta a su edad (no me resiento, sino que me sorprendo).

Yo deseaba un helado suizo, pero la congestión del anochecer temprano me robada ese disfrute, a causa de la espera y por la inactividad de la incertidumbre.

Si tomábamos otra vía, no tenía forma de confirmar llegaríamos a tiempo, para evitar otro cierre: Me pasó a mí -yendo de camino- con alguien que hoy con apegos extraño.

Caminamos un poco ese centro comercial. Al subir por las escaleras mecánicas, intenté abrazarla o tomarla del brazo (como suelo hacerlo) pero mi hija se incomodó más que de costumbre. Mi sorpresa se tornó un breve desagrado, pues, en la intimidad familiar de su casa, mi hija me consiente y hasta me tira todo su peso encima, y tengo que lidiar para sacudírmela; así que me sorprendió su actuación, más que mi paterna reacción (me arreché, pues).

Luego del refresco y los helados, ella pretendía que le diera una comida…

-¿Comida? –le dije- Yo te invité a comer helados y estás bien loca si crees que voy a gastar más de lo que tengo, y menos cuando me rechazas un simple abrazo o el darme la mano para guardarte, al momento de cruzar la calle.

Por respuesta, me dijo “pichirre” (puedo morir con ese “sufrimiento”) ¡Ja! ¡Ja! Pero prefiero que mi hija sea coherente con la razón y que no viva de apariencias ¿Me creerían si les digo que, al pasar por las tiendas de celulares, ella casi me abrazaba para que viera los modelos de Blackberrys que desearía yo le comprara?

¡Qué balls!

En 1er lugar, yo no gano para darme ese LUJO.
Luego, ella misma no cuida bien las cosas que tiene.
Tres, todavía no sabe cuidarse de lo que hace o lo que dice (ni cómo actúa cuando ve a un chico de su agrado).
Cuarto, ¿cómo puede un viejo pichirre exponerla a los riesgos de los ladrones o de gente malas mañas? (anoche, en la camioneta que venía con la dama que me encanta, prácticamente hubo un robo, pero no se llevaron los celulares… ¡Gracias a Dios!)

En casa de la abuela, mientras yo escribía,  no cesaba de tenderme sus brazos y echar todo su peso sobre mi cuello. De hecho, hasta quería jugarse con sus chiquillerías, y sólo hago este reporte para que ella lo lea y lo medite (¿cuando sea más grande?) pues, aunque no la reproche ni la difamo, lo que quiero es que ella sepa que eso LE PASA A PADRES y MADRES y, para el día que eso LE SUCEDA (a ella), sepa que niños y niñas viven o hacen “sufrir” un momento como éste a sus seres queridos: No es que dejen de quererlos, sino que MANEJAN MAL SUS PRIORIDADES EMOCIONALES y, queriendo ser aceptas por quienes las ven (o codician) se desenfocan de LAS FAMILIAS y se exponen –como Caperucita Roja- a las fauces de cualquier profanador de cunas, cualquier viejo verde, y más si se alejan de los lazos parentales.

Preciosa hija mía, te voy a querer siempre, aunque –quizá- algunas veces no sepas comprenderme.
Serás mujer, serás madre; pero nunca dejarás de ser mi única y verdadera hija (y trata de controlarte. No te dejes confundir por esas pueriles hormonas).

A.T. 

Lecciones



Ya casi no me queda tiempo.

NO es que quiera prolongarlo otro minuto pero, si te he fallado, explícame mejor cuál es la lección a aprender.
NO he sido íntegro, no he sido completo, no negaré mi pereza ni mis faltas negligentes, pero ¿En qué te he fallado?

Si la lección más grande es el amor, no puedo jactarme de algún progreso; si esta escuela es para optar al título de la eternidad, te confieso, ¡no tengo interés!

¿No vez que, tampoco esta vez, quedará algo entre mis manos?

Puedo hacerte una breve lista de nombres.

Puedo recordar, en la asignatura del amor, algunos nombres, algunas lecciones y, si algo dejé en sus notas –esos apuntes que hoy reescribo- ¡pregúntale a ellas!

He sido tan egoísta, visceralmente falto, y no sé qué quieres enseñarme ¡Sácame de la carrera!

Si van a repetirme, las mismas materias que cursé cuando vino Mónica de Colombia, no quiero repetir… ¿Año tras año? ¡No quiero ser el decano!

No sé cómo decirte ¿Hasta qué punto somos culpables e inocentes?

No quiero vivir un día a la vez.

Sin embargo, la vida misma me muestra que no puedo comer para mañana y que mis necesidades se alimentan día a día.

¡Gracias x Carol! (pero sólo tú sabes el resto)

Podría decir un cúmulo de cosas que tengo apuntadas en mis notas, en mis cuadernos; pero eres tú quien me retiene las palabras, una vez que otras pienso. Muchas veces, docenas de veces, mis pensamientos no son traducidos con las palabras de mis emociones, y tengo que pensar que, por alguna razón, tú eres quien me limita, para que yo te obedezca: No tengo otra opción (pero no quiero la eternidad, y menos cuando no me pertenece).

¿Será la misma escuela?
¿Debo aceptar cada cambio?
¿Cuáles son las nuevas reglas?

Hoy, pese a mi deseo, debo irme a trabajar. No me desagrada lo que hago, la suficiencia que gano y LO DEBO TODO A TI (imposible que lo desmienta o te niegue); sin embargo, no es suficiente para una mujer y menos para mantener mi familia (no me quejo, sólo te lo comento).

Aunque quiero tratar de atrapar esas palabras en las que hace un rato te pensaba ¡Dios! ¿Por qué no me las dejas escribir? Si sabes que mi pensamiento es claro, pero las palabras engorrosas.

Hoy saldré con esa mujer (tú sabes todo).

La lección es no hacer daño (ni permitirme que me lo hagan). ¿No es ella la mejor condiscípula que he tenido? Sin embargo, no es mía, no parece de las tuyas y, si algo cambiará, está lejos de mis manos.

¡Nadie como ella!

Si las hay mejores, no tengo referencias y, en todo caso, mi tiempo se agota (lo tengo claro, aunque no todo).

De no existir lo que miro como un tropiezo ¿qué lecciones me pondrías? A veces, me siento como tu hijo, tentado en el desierto ¿Cuántas veces me pasará lo mismo?

Fallé con Mónica, pequé con Elizabeth… Hoy ya sé en qué no fallaré.

Si comenzara aquella lista, debería clasificarla ¿Sería parte de la currícula?

Las que amé, las que me amaron, las que engañé, las que me traicionaron… pero he sido yo el que he amado menos y traicionado más.

Si tuviera que sub-clasificarlas, en la asignatura del amor, tendría que hacer los archivos para el desengaño, la mentira, pero ¿cuántas veces he sido feliz o he dado esa felicidad a alguien?

¿Por eso soy tu alumno repitiente? ¿Por esto no me sacas de la carrera?
Okey!

No tengo modos ni medios para fugarme de esta escuela.

He sido indisciplinado, perezoso, tramposo… ¡Tú lo sabes! ¿Qué de bueno puedo añadir? (Lo sabes tú, no yo).

Sin embargo, mi condiscípula se va (y mi corazón se rompió con la verdad, junto a otras verdades y realidades).

¿Qué quieres conmigo, Dios?

Me parece que, tu mundo, no es un bran mal de personas y, aunque lo sea, este precio de vivir es muy elevado: Yo pago, el mío caro, y no me parece que tenga una ganancia (aunque no todo es pérdida).

¡Desconéctame!

¡Apágame!

Me queda tan poco tiempo, que no quiero salir a la calle y lidiar con la inconciencia ajena o cualquier necedad mía.

Sácame de esta vida y termina ya mi carrera, que no quiero otra lección si no puedo quedármela el tiempo que yo quiera o que pueda.

II

Estoy en un predicamento: O hablo a solas contigo o me marcho a trabajar (parece que nuestra charla será en privado).

No es que así yo lo quiera, pero dependo del dinero para cada salida o cada encuentro ¿Nadie lo sabría? ¿Tan ingenuos somos todos, en esta vida?

¡Ella es lo mejor que me ha pasado! (Te lo agradezco a ti y a ella) (no es un secreto) pero ya sabes qué cosas –a ti- te reclamaría: ¿Dónde está la que fue pensada para mí? ¿Busco yo la solución a mis tantos problemas?

¡Tú eres el maestro!

No estoy aquí, en el curso de la vida, por voluntad propia (y sabes cuántas veces he renunciado, y del modo en que ello ha sido).

No estoy aquí por que yo quiera, pero la necesidad del dinero –lo poco comprado- me sirve a otros apetitos y ¿de qué me sirven si un amor se va? (y desde luego sé que no es mía) ¡Tampoco le pertenezco! (¿Cuánto tiempo se repetirá lo mismo?).

¡¡Dios!!

No soy mejor que nadie, pero no quiero tener –por compañero- a un mundo que es de filisteos.

No quiero amar a Dalilah, no quiero enamorarme de Eva pero, antes de que me vaya, ¿no hay una simple cristiana pura?

¡Me conoces, viejo!

¿Por qué es tan difícil? (para mí, porque –para ti- nada es imposible).

Dame la satisfacción de volver a casarme. Es sencillo amar, lo difícil es mantener el COMPROMISO pero ¿a quien acudo, mi Dios? Sin ti soy menos que nada, aunque presuma ser alguno.