sábado, 27 de enero de 2007

José Félix Ribas y La Batalla de La Juventud.

Dedicatoria:



Este modesto trabajo va dirigido a la diligente e ingenua juventud venezolana, con un mensaje de fondo a la meditación, con una crítica subliminal a la dirigencia nacional, a cuya inteligencia apelo con estas palabras de exhortación, cuando los verdaderos héroes y vencedores están en las filas de los inmolados, siendo que la gloria de la epopeya bolivariana no menciona sus nombres y apellidos, salvo casos poco contados y sin mención honorífica…




José Félix Ribas

Nació en Caracas un 19 de Septiembre de 1775 y murió ejecutado, el 31 de enero de 1815, en Tucupido. José Félix Ribas fue Oficial (General en Jefe) durante el proceso de la Independencia de Venezuela, decretada oficialmente, en 1811.

José Félix Ribas se incorporó al movimiento independentista que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810. Fue uno de los miembros de la Junta Suprema que se organizó para gobernar a Venezuela, luego de la deposición de Vicente Emparan.

En 1812, Ribas acompañó a Francisco de Miranda en una campaña contra Domingo de Monteverde. Tras la pérdida de la Primera República, se trasladó a Nueva Granada, desde donde prosiguió su lucha política unido al ejército de Simón Bolívar, mismo que iniciaría “la Campaña Admirable”, en 1813 y, además, emparentó con el Libertador al haberse casado con la tía, Doña Josefa Palacios.
Al finalizar la Campaña, Ribas fue nombrado Gobernador Militar de Caracas y en sus intentos por defender la capital de la incursión realista, tuvo que salir a dar la batalla contra Miguel Salomón, a quien venció en Vigirima. De allí siguió rumbo a Valencia, y de esta ciudad a la línea del sitio en Puerto Cabello, donde tomó posesión de los fuertes de Trincherón y San Luis. Para diciembre de 1813, José Félix Ribas se hizo merecedor de la Orden de Los Libertadores, recién creada por Simón Bolívar., quien ejercía el control en otra provincia venezolana.

El 12 de febrero de 1814, Ribas derrotó, en la Batalla de La Victoria, al ejército comandado por Francisco Tomás Morales. Ribas a la cabeza de la responsabilidad de esa lucha, habiendo sido respaldado con un ejército -no entrenado- de muchachos y jóvenes revolucionarios universitarios y seminaristas traídos desde de Caracas, consagrados a lo que sería conocido en nuestra historia, y por decreto desde el 10 de febrero de 1947, la celebración del Día de la Juventud.



Luego del las muchas horas de la Batalla de La Victoria, José Félix Ribas regresó a Caracas con los sobrevivientes, donde enfrentó al ejército dirigido por Francisco Rosete, a quien venció en Charallave y Ocumare del Tuy. Los triunfos le valieron un ascenso a General en Jefe, ente otros honores otorgados por Bolívar.



Más adelante en el tiempo, pese a ciertas victorias, los soldados patriotas entraron en un clima de tensión y por algunas razones que sólo ellos saben, acusaron a Simón Bolívar de todas sus desgracias. El General Ribas se mantuvo en pie de guerra, y al frente del supremo ejército que se aprestó a seguir la dura lucha que se extendía hacia el Oriente del naciente país.



Bolívar fue derrotado un 15 de junio de 1814 en “La Puerta” por José Tomás Boves. De allí, Ribas acompañó al Libertador en lo que hoy se conoce en la historiografía como la Emigración a Oriente.

Hasta diciembre de 1814, la Batalla de Urica –donde se perdió la 2da. República (1813-1814)- marca un corto final para las intenciones patriotas de aquel momento, aunque murió Boves y el nuevo país debía reorganizarse.



En Maturin, en otra guerra contra Morales (Boves no existía), tuvo que huir vencido, acompañado con Bermúdez, un sobrino y un criado, pero fue delatado por “un esclavo llamado Concepción González. ”. Al ser capturado, su cabeza fue frita en aceite y se exhibió en Caracas dentro de una jaula.

¿Cómo fue tal batalla y cuándo se decretó tu festividad?


Con un puñado de universitarios y seminaristas caraqueños, José Félix Ribas y Campo Elías se cubrieron de gloria al derrotar en La Victoria a Boves y Morales el 12 de febrero de 1814.

Después de haber dejado bien protegida a Caracas mediante la construcción de una «ciudadela» formada por 25 manzanas en torno a la Plaza Mayor, Ribas reúne un puñado de jóvenes inexpertos en el uso del fusil, armados más que todo del coraje que inspira la defensa de la patria, y con ellos, que unidos a los soldados no pasan de 1.500, marcha a La Victoria a enfrentarse a las tropas realistas, que tienen unos 2.500 hombres.

La batalla comenzó antes de las 8 de la mañana, y a las cinco de la tarde aún no se había decidido por ningún bando. Finalmente, cuando ya empieza a oscurecer y los patriotas están más comprometidos resistiendo los ataques de Morales (comandando ya que Boves estaba herido) aparece Vicente Campo Elías con un valioso refuerzo de 220 soldados, lo cual fue suficiente para que con el empuje de Mariano Montilla, Sedeño, los hermanos Padrón, Campo Elías y el propio Ribas, se obtuviera el espléndido triunfo de la Victoria. Unos cien patriotas murieron, entre ellos, el coronel Rivas Dávila.

La de La Victoria fue una batalla que, si se atiende a la enorme diferencia numérica, era imposible que ganaran los patriotas; sin embargo, el coraje, el encendido patriotismo de Ribas, «airado e imponente como el ángel terrible de Ezequías», así como el oportuno auxilio de Campo Elías, lograron el milagro del triunfo, un triunfo que lo fue de la juventud que heroicamente se inmoló ese día en La Victoria. Esta batalla impide el intento realista de cortar las comunicaciones entre Caracas y Valencia.

Al día siguiente, como estímulo a esa juventud que se inmoló en La Victoria, el Libertador otorgó al hijo de José Félix Ribas, de apenas tres años de edad, el título de «Capitán vivo y efectivo de Infantería de Línea, con el goce de sueldo de tal desde hoy, y con la antigüedad del día en que empezare a hacer el servicio».


Lo admirable es que el capitán Ribas Palacios apenas tenía tres años de edad, pues nació el 14 de febrero de 1811. Ese mismo día, el Libertador, que estaba en Valencia por razones estratégicas, en una emocionada proclama, titulaba a José Félix Ribas «El Vencedor de los Tiranos en La Victoria».

La acción de lucha librada en la población de ese nombre –La Victoria- aquel 12 de febrero de 1814, fue una de las muchas guerras ganadas durante variadas campañas tendientes a la consolidación de la tan deseada independencia proclamada en 1881. El mérito de esta batalla sirvió al ejemplo de otros republicanos (bajo el mando del general José Félix Ribas) quienes rechazaron y derrotaron a los realistas del coronel Francisco Tomás Morales, subordinado de Boves. La Victoria es una pequeña ciudad situada en los valles del Estado Aragua, en una zona rodeada de colinas y montañas donde confluían en aquel entonces el importante camino del eje Caracas-Valencia y el que llevaba al de los llanos.





A principios de febrero de 1814, un cuerpo realista mandado por Morales (segundo de José Tomás Boves) se acercó al pueblo de La Victoria, a fin de cortar las comunicaciones con la ciudad de Valencia, donde estaba Simón Bolívar ejerciendo el generalato. De Caracas, donde se hallaba José Félix Ribas actuando como gobernador, sale una marcha de soldados hacia La Victoria, a donde llega el día 10, pero obligatoriamente ha reforzado su ejército con un grupo de estudiantes reclutados de la Universidad y del Seminario de curas.



El 12, Morales ataca con 2.500 hombres de caballerÍa, 900 de infanterÍa y algunos cañones. Ribas dispone de unos 1.500 hombres en total y 5 piezas de artillerÍa. Desde las 8:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. la caballerÍa realista ataca 9 veces y es rechazada siempre, con grandes pérdidas por las 2 partes.



A fines de la tarde, un cuerpo de caballerÍa procedente de San Mateo, al mando del teniente coronel Vicente Campo ElÍas, acude en socorro de La Victoria y rompe el cerco realista. Morales y los suyos se retiran, perseguidos por los jinetes republicanos. A consecuencia de esta batalla fracasa el intento realista de cortar las comunicaciones entre Caracas y Valencia.



La presencia de los jóvenes estudiantes reclutados en las filas de Ribas ha dado motivo para que el 12 de febrero sea conmemorado oficialmente como DÍa de la Juventud. Él les decía: “No podemos optar entre vencer o morir, es necesario vencer”.



Aún cuando el decreto No. 4263, del 23 de junio de 1984 estableció el Día de la Juventud -de manera oficial-, ya el 10 de febrero de 1947 la Asamblea Constituyente había decretado que se celebrara el 12 de febrero como el Día de la Juventud en Venezuela «en reconocimiento a los servicios hechos a la república por los jóvenes».


Conclusiones:



Lo épico de nuestra independencia es interesante. No cabe duda, sin embargo, examinar detalles resaltantes de lo que leemos en ella, se escapa del alcance de la modestia de este trabajo. Mi papá me ha comentado del detalle oligárquico y demagógico de nombrar “Capitán” a un niño de 3 años, siendo que tales honores debieron haberse hecho con los sobrevivientes VIVOS y verdaderos de tales batallas, quienes merecen no sólo nuestro justo reconocimiento, sino el sueldo que “El Libertador” asignó a su primo; ya que Ribas se había casado con Josefa Palacios (su tía materna).



Adicionalmente, es curioso también, que aunque se dice que los patriotas nos libertaban del yugo español, todavía se manejaban términos de “criados y esclavos”, en relación a los próceres, quienes debieron comenzar por emancipar a los “criados y siervos” del mismo seno de sus familias (cosa que no pasó en muchas familias, sino hasta que se decretó –oficialmente- para los años posteriores al 24 de marzo de 1851, año 25 de la Ley y 44 de la Independencia., firmada y decretada por J. G. MONAGAS.

(www.mipunto.com/venezuelavirtual/000/000/005/008.html)



Parte del problema de la retórica de "la lucha contra la esclavitud" se manejaba desde el 1811, aunque desde el “1816el Libertador Simón Bolívar, inicia su campaña abolicionista, la cual estará acompañada desde el primer momento por la oposición que le manifiestan los sectores oligarquícos y los terratenientes amos de esclavos, quienes actúan desde el mismo seno del Ejército Patriota y de las instituciones gubernamentales” (www.bnv.bib.ve/bolivarabo.htm)



"Observamos -según el sitio Internet arriba indicado- que el interés de Bolívar por abolir en forma definitiva la esclavitud, no llegó a consolidarse; ya que distintas fuerzas de carácter político y económico obstaculizan tal proceso. Sin olvidar que en la mayoría de nuestros próceres estuvo presente el temor a la llamada "guerra de razas", tal como ocurrió en Haití y en otras islas antillanas, como lo señalamos en párrafos anteriores."


Los jóvenes que enlistó el gobernador de Caracas, José Felix Ribas, no fueron al servicio militar de forma espontánea, sino reclutados. Habría que descubrir -a profundidad- la verdad testimonial de estos jóvenes Seminaristas y Universitarios, debido a que hicieron un cambio muy drástico, pero parece un imposible hurgar hoy lo que ellos hayan escrito, por encima de todo lo que tanto se ha dicho en un par de siglos de libertad nacionalista.



Bibliografía consultada:



· Manuel Pérez Vila (www.ivic.ve/memoria/bios/perez_vila_manuel.htm)

· (www.venezuelatuya.com/biografias/ribas.htm)

· Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Edición. Caracas: Fundación Polar, 1997.

· · www.mipunto.com/venezuelavirtual/000/000/005/008.html

3 comentarios:

Joseph Antal dijo...

P.S.
Luego dicen que los próceres libertaban "al pueblo" esclavizado y, la realidad, es que querían quedarse con el país ellos solitos, y con los cachifos que aún tienen a su servidumbre.

Joseph A. T. dijo...

En cuanto a mis críticas, en relación a la historia de Venezuela, cosa que, en muchos países y cada nación se suele exaltar el nacionalismo, lo épico, (para idealizarla) negando otras realidades -verdades- que los lectores no solemos conocer, por la subjetividad que cada "historiador" suele poner a cada hecho, bien por motivaciones personales (como yo), por razones políticas y nacionalistas, o por simple desconocimiento de la verdad (por no haber estado allí vivo, presente, viviendo ambas realidades, como testigo o como partícipe de cada evento)sólo remito una pizca de lo que los libros ajenos, los trabajos de otros, me permiten captar y publicar.

Joseph A. T. dijo...

Hay una gran historia. La historia mía, la suya, la de otros. Dentro de la historia de otros, hay una verdadera, y una que las personas quieren que veamos o creamos... En ese sentido, como la misma historia evoluciona con lo subjetivo, aún quedando buena parte "como verdadera" (porque la historia CONTEMPORÁNEA es la más fiel y, con las décadas, tiende a modificarse, sea por adulteración, idealización romántica, patriótica, elitesca, polìtica, etc.) habría que preguntarle: "¿Qué historia de Venezuela quiere conocer?" La contemporánea necesita de la retroalimentación de la opinión y visión percibida por otras personas, para sacar la sumatoria. En cuanto a la "patriótica o independentista", hay buenos libros publicados (y otros adulterados x lo subjetivo o idealizador de sus escritores) ¿Quién publicó un libro de historia in situ, en caliente y objetivamente como debería hacerlo un reportero de un diario de prensa?
En ese particular, sólo me limito a mis impresiones y los resultados finales: No estaba presente y, quienes lo estuvieron, quienes fueron testigos y partícipes de nuestra historia colonial o de la emancipación de la Corona Española, no tuvieron acceso a publicar sus testimonios, sus impresiones, sus vivencias sufridas... Sólo sé que los esclavos NUNCA TUVIERON LA LIBERTAD CON LA CUAL LOS ENGAÑARON. Sólo sé que LOS SOLDADOS NUNCA TUVIERON LAS TIERRAS QUE LES PROMETIERON POR HACIENDAS... y los generales, LOS QUE COMANDABAN ESAS BATALLAS DESDE LEJOS, nunca hicieron pleno frente a las batallas que acabaron las vidas de miles que lucharon por una causa ajena, en las que fueron excluidos, incluso de LA HONRA, del RENOMBRE DE LIBERTADORES, con la que han bautizado a siples hombres que explotaron a otros, incluso bajo la promesa de "hacerlos libres" ¿Quienes tuvieron la libertad financiera, a fin de cuentas? Muy pocos subieron de nivel económico, con excepción del Gen Páez.
En todo caso, esta es mi impresión y mi opinión. Puedo estar equivocado.